El Templo de Amada, situado a unos 180 km al sur de Asuán, es considerado el templo más antiguo de Nubia y uno de los tesoros históricos mejor conservados del Lago Nasser. Fue mandado construir por Tutmosis III y su hijo Amenhotep II para conmemorar sus victorias militares y rendir culto al dios Ra-Horajty. En la antigüedad, el templo era conocido como «Neter-Hwt-Ra-Horajty», que significa la Casa de Ra-Horajty.
En sus alrededores se pueden visitar también el Templo de Derr y la Tumba de Penut, ambos testigos del esplendor de la civilización faraónica. Antes de que el área quedara sumergida bajo el lago, se hallaron grandes piedras con inscripciones que datan de la dinastía XII, reflejando la intensa actividad en la región de Nubia.
El Templo de Amada fue levantado durante el siglo XV a. C. por orden de Tutmosis III, quien lo dedicó a los dioses Amón y Ra-Horajty. Las decoraciones interiores fueron completadas por su hijo, Amenhotep II, y más tarde Tutmosis IV añadió un techo al patio exterior, transformándolo en una elegante columnata de 12 pilares.
Durante el periodo de Amarna, el faraón Ajenatón mandó eliminar todas las imágenes del dios Amón. Sin embargo, durante el reinado de Seti I y Ramsés II, el templo fue restaurado cuidadosamente.
En la época cristiana, el templo se convirtió en una iglesia; se añadieron una cúpula de ladrillo y frescos con inscripciones religiosas.
Entre 1964 y 1975, el templo fue trasladado 65 metros sobre su ubicación original como parte del proyecto de rescate de los monumentos nubios tras la construcción de la Presa Alta de Asuán. Este traslado, dirigido por un equipo francés, fue una proeza de ingeniería: el templo se desmontó en bloques y se transportó como una enorme caja mediante vías de tren hasta su nuevo emplazamiento.
El Templo de Amada, con un peso total de más de 600 toneladas, conserva algunos de los relieves más bellos y mejor preservados de toda Nubia. En su interior se aprecian escenas de ofrendas a los dioses egipcios y relieves históricos que narran campañas militares y ceremonias religiosas.
El patio de entrada, rodeado por muros de ladrillo, fue transformado por Tutmosis IV en una sala con 12 columnas decoradas con inscripciones dedicadas a los faraones Tutmosis III y Amenhotep II.
Entre sus paredes se pueden ver representaciones del faraón con Jnum, Ra-Horajty, Amón-Ra e Isis, así como textos jeroglíficos que datan del tercer año del reinado de Amenhotep II. Estas inscripciones documentan la finalización del templo y las victorias militares en Siria, un testimonio inigualable del poder faraónico.
Descubre los tesoros ocultos de Egipto viajando con nosotros a través del Templo de Amada y otros monumentos del Antiguo Egipto.
Explora la historia, el arte y la espiritualidad de los faraones con nuestros exclusivos viajes a Egipto y cruceros por el Nilo.
Reserva tu aventura ahora y sumérgete en los misterios milenarios de la tierra de los faraones